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Cómo engañar al cerebro para comer sano y evitar los antojos

En una investigación se ponen a prueba algunos trucos para engañar al cerebro. ¿Funcionan realmente?

¿Cuántas veces te has pillado comiendo compulsivamente una bolsa de papas fritas y sin darte ni cuenta la bolsa ya está vacía? Y es que esta escena es más común de lo que crees.

Y es que según la nutrióloga Laura Clark, “el alimentarse conscientemente representa las diferencias entre el hambre física y el ‘hambre mental’”,  afirma en Glamour.

Sin embargo, para evitar los atracones de comida rica en grases y azucares e inclinarnos por una alimentación saludable, existen varios trucos que pueden engañar a  nuestro cerebro cuando nos hace buscar comida poco saludable.

Comer conscientemente

El truco es apagar la televisión o dejar de hacer lo que estás haciendo, para poner atención a lo que comes. Según el sitio mencionado, estudios de la Universidad de Birmingham muestran que comemos hasta el 25% máscuando no estamos concentrados en nuestra comida. “Comer con distracción significa que no dejamos que nuestro instinto de apetito del cerebro reconozca lo que estamos comiendo”, explica la nutrióloga.

¿Sirve ese truco? En Glamour explican que al comer conscientemente de una bolsa de snacks, se come menos de un tercio de la bolsa. Si la hubiesen comido viendo la TV, probablemente la habrían acabado.

Comer con los sentidos

El truco es comer sintiendo la textura, el olor y el sabor de la comida. Prácticamente estar concentrada comiendo. “Sentir tu comida mientras agregas cada ingrediente, olerlos y probarlos, ayuda a apreciarlos más”, dice Alice Mackintosh, terapista nutricional y co-fundadora de la compañía de suplementos Equi London.

¿Funciona? Según el experimento de Glamour, esto funciona mientras se cocina. Es en ese momento cuando más se pueden apreciar los olores de los condimentos. “Te hace pensar más sobre la calidad de lo que estás comiendo”, dicen. Claramente no va a servir mientras comes paté o algún embutido.

Comer incómodamente

El truco es comer con palitos chinos o utilizar la mano contraria a la que usas siempre. “Mientras más fácil sea ingerir la comida, más consumimos, así que la idea es hacerlo más difícil para que el proceso sea más lento”, dice el profesor Spence.

¿Sirve? La verdad es que comer tallarines con palitos chinos es terrible, por lo que Laura Clark, recomienda otro tipo de pausa al comer: “baja tus cubiertos entre bocados y toma sorbos de agua, no cargues tu tenedor o cuchara con comida hasta que tu boca esté vacía”.

Distráete cuando tengas antojos

El truco de esto es que cuando sientas esas ganas de comer algo dulce o algo salado, te distraigas de ese pensamiento y llames a alguien para conversar“El sentido del antojo tiene que ver muy poco con el hambre. Esto genera un sentido de ‘debo tenerlo’, pero no dura mucho, y cualquier forma de distracción romperá la asociación”, explica la profesora Jane Ogden de la Universidad de Surrey.

¿Sirve la distracción? Quienes se sometieron a esto, dicen que efectivamente al distraerse uno se olvida del antojo. En este experimento, cuando sintieron ganas de comer, simplemente entraron a las redes sociales y se olvidaron del tema.

Vía: Biut

 

 

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